COMPOSICIÓN — NO SE IMPONE NINGÚN TRAZADO. El concursante elige libremente las figuras que presenta y el lugar donde las coloca. La elección de los aires es libre; nada obliga a emplear los tres. No hay obligación de simetría.
ELEMENTOS EXIGIDOS — Un concurso puede incluir uno o varios elementos exigidos, anunciados junto con el concurso. Un elemento exigido debe figurar en el programa, pero el concursante sigue siendo libre de colocarlo donde quiera y de integrarlo en su coreografía como le parezca.
Esta fórmula no restablece la reprise: no impone ni trazado, ni orden, ni emplazamiento. Solo garantiza que las parejas de una misma categoría se comparen sobre una misma exigencia. Indica además a cada jinete lo que le queda por trabajar: un caballo dotado para el piaffe pero incapaz de colocar cambios en series cortas se revela incompleto.
FÓRMULA DEL CONCURSO — Cada concurso se anuncia como de música libre o de música impuesta (artículo 11), con o sin elementos exigidos.
DURACIÓN — de 3 minutos a 4 min 30 como máximo.
El tiempo se cuenta desde el primer movimiento del caballo hasta el último. La música no entra en el cómputo: una entrada sobre unas notas, un fundido final o un silencio de cierre no penalizan a nadie.
La duración depende enteramente del concursante. La música puede acortarse (artículo 11), y nada obliga a usarla hasta el final. Excederse nunca es, por tanto, un accidente de pista: es una decisión tomada antes de montar a caballo. Se sanciona como tal (artículo 17).
OCUPACIÓN DE LA PISTA — El programa se despliega sobre toda la superficie y varía los trazados. Se prefiere el espacio central a los bordes. Los elementos principales se ejecutan en distintos lugares de la pista.
SIMBIOSIS CON LA MÚSICA — El programa se desarrolla en consonancia con la música y el tema elegidos. El caballo debe trabajar en sincronía con ella. DEBE BAILAR. El ritmo de la música debe convenir a los aires del caballo, y sus frases deben ser lo más legibles posible.
LA PAREJA — La totalidad del programa se realiza a caballo. El jinete no puede abandonar la silla más de 5 segundos, y en ningún caso puede separarse de su caballo. Un paso por el suelo, un descabalgamiento o una secuencia a pie corresponden al volteo o al espectáculo ecuestre, no a la Doma Artística.
El jinete puede emplear movimientos de danza — brazos o piernas — en movimiento o parado, si la coreografía lo permite.
PRINCIPIO Y FIN — El saludo y el campo, figuras estáticas, solo pueden emplearse al principio o al final del programa, para no interrumpir la danza.
PROHIBIDO — Está prohibido sentar o tumbar al caballo.
Estas dos figuras se excluyen por razones distintas, y ninguna es técnica.
Un caballo tumbado da la imagen de un caballo enfermo, vencido — o algo peor. La Doma Artística quiere ser festiva: muestra un caballo que baila, nunca un caballo en el suelo.
Un caballo sentado es una figura sencilla y humorística, que tiende a faltar al respeto al caballo. Pertenece al espectáculo, no a una disciplina que juzga la belleza del movimiento.
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